Cuando se habla de autoritarismo se piensa en gobiernos o en quien detenta poder, pero también se practica en las personas, aquellas que viven en el límite, para todo de vida o muerte y sacan conclusiones precipitadas. El sociólogo norteamericano Martin Lipset describió cinco manifestaciones de la estructura mental de un individuo autoritario, a saber: 1) Su formación viene dada por un ambiente intelectual restringido; 2) Tiene tendencia a afrontar la política y las relaciones personales en términos de blanco o negro; 3) Le asalta un deseo irrefrenable de acción inmediata; 4) Tiene impaciencia en la conversación y en la discusión; y 5) Carece de interés por el largo plazo. Hagamos el ejercicio. Apliquemos ese perfil a personas públicas de RD en cualquier ámbito y determinemos a quién le encajaría mejor.
