El gobierno Dominicano debe manejar con cuidado casos en los que hay muertos y sangre de por medio, como la destrucción de la embarcación en que figuramos junto a Estados Unidos, país que se atribuye haberla torpedeado. Faltan detalles y uno de ellos es de dónde zarpó, y no hay que ser avezado para concluir que no fue Venezuela porque se habría “sazonado” de inmediato como cuerpo del delito. Se comenta que salió de Colombia, lo que también presume su presidente Gustavo Petro, quien de inmediato arremete: “Funcionarios de Estados Unidos y República Dominicana serían culpables de asesinato de ciudadanos colombianos”. EE.UU. se vanagloria al hundir un barco con 11 o tres personas, pero a nosotros eso no nos luce. Ojo al Cristo; no se puede cargar con muertos ajenos.
