Parlanchines

El gobierno está en mal momento, que se presta para un alto en el camino, corregir y reemprender la marcha. Pero en lugar de una revisión crítica, hay funcionarios que ni siquiera los asuntos de su incumbencia tratan con propiedad y al tratar de justificar lo imposible hablan disparates y empeoran la situación. Entre los parlanchines también hay del PRM, como la diputada Kimberly Taveras que le entró a dos manos a la Central Termoeléctrica Punta Catalina (Santa Catalina, le dicen), plantas eléctricas que han sido la salvación de Abinader en esta coyuntura de apagones. La honorable diputada, que salió por la puerta trasera del ministerio que dirigía, debe aprender de una sabia expresión que sugiere prudencia: por la boca muere el pez. O mejor: en boca cerrada no entran moscas.

Posted in Dan de qué hablar, Opiniones

Más de opiniones

Más leídas de opiniones

Las Más leídas