“Ciudades inteligentes centradas en las personas”, en las que se reconozca el poder transformador de las tecnologías digitales en todos los aspectos de la vida cotidiana, incluso para la gobernanza de los asentamientos humanos, es el lema de este año para la celebración del Día Mundial de las Ciudades.
El propósito: promover su desarrollo sostenible y fomentar la cooperación entre países para planificar la urbanización, lo que equivale a diseñar espacios donde se fomente la coexistencia pacífica y se compartan los recursos de manera organizada.
Desde mediados del siglo pasado los países del tercer mundo viven un lento proceso de éxodo rural que lleva a miles a asentarse en las periferias de las grandes ciudades en busca de mejoría, pero esto genera problemas como la aglomeración en barrios marginales, sin energía ni agua potable, sin calles, en bolsones de pobreza donde fácilmente crece la delincuencia.
Algunas cifras establecen que en estos sectores distribuidos en todo el mundo residen 1,100 millones de personas, y aunque el derecho a una vivienda digna figura en casi todas las constituciones, la concentración de la propiedad urbana lo vuelve imposible y, cuando se trata de planes manejados por el Estado, las maniobras políticas y la corrupción casi siempre desnaturalizan su propósito.
En nuestro país esa situación explota cuando ante desastres naturales como, por ejemplo, la reciente tormenta Melissa, esa gente arrinconada al borde de ríos, arroyos y cañadas, en casuchas de zinc o de tablas, sufre inundaciones que agravan su situación y obligan al Estado a improvisar urgentes respuestas.
El compromiso público-privado debe estar centrado en maximizar la capacidad de las ciudades para generar empleo y riqueza, fomentar la diversidad y la cohesión social entre diferentes clases, culturas, etnias y religiones.
Hay que informarse sobre los problemas de la ciudad donde vivimos, acercarse a organizaciones que trabajan en mejorar la planificación urbana, colaborar con mantener limpio el barrio, de manera que ese aporte se multiplique para que tengamos ciudades donde sea posible vivir en lugar de sobrevivir.
