Febril labor legislativa

Típico del final de cada legislatura, a senadores y diputados se les despierta un febril laborantismo que no tiene nada de positivo, porque les imposibilita observar proyectos con la cabeza fría y se dejan atrapar por lo inmediato.

Los vemos actualmente, a mil por hora, como si fueran a llevarse todo por delante y lo grave es que abordan cuestiones de gran impacto sin tener conciencia de la responsabilidad que implican.

Hace pocos días la voz de alarma provino del empresariado nacional por la incorporación en el Senado al Código Laboral de artículos que violentan los principios de equilibrio y sostenibilidad, y trastornan la creación de más y mejores empleos que contribuirían al crecimiento económico.

Es un contrasentido que nuestros legisladores encaren proyectos y leyes de trascendencia sin perspectivas de largo plazo, estratégicas.

Igual ligereza exhibe la Cámara de Diputados al aprobar la normativa que modifica la Ley 225-20 (General de Gestión Integral y Coprocesamiento de Residuos Sólidos), que en su artículo 20 obliga a las cementeras a incorporar combustibles derivados de residuos nacionales en sus hornos.

Es una obligatoriedad inconcebible porque impone por ley un insumo específico a una industria, sin atender cuestiones elementales como si se cuenta con una estructura de mercado y si tal insumo existe en cantidad y calidad suficientes, y a un costo razonable.

Eso sin considerar argumentos como los que expone la industria cementera en un comunicado en que aboga por un marco más realista y sostenible para el coprocesamiento, mientras señala que algunos de los artículos de la referida ley son una grave violación a la libertad de empresa al imponer un combustible determinado, con el riesgo de afectar el libre mercado y la posibilidad de que aparezcan monopolios.

En este aspecto de la ley de residuos sólidos, así como en los señalados por los empresarios para el Código Laboral, pareciera que los legisladores improvisan, y esto en el supuesto de que no hayan antepuesto intereses de particulares.

La ley de residuos sólidos aprobada en dos lecturas por los diputados pasa al Senado, donde se espera, al igual que con el Código Laboral, un ambiente menos ardoroso y más sosegado, consciente del gran reto de legislar para el interés general, sin afectar la estabilidad ni el futuro de sectores de capital importancia para la economía.

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