Las redadas pueden ser creíbles

El anuncio reciente del director de Migración, general Luis Rafael Lee Ballester, se convierte en un llamado de esperanza para un país, que no solo está saturado de indocumentados, sino que se arrabaliza vertiginosamente por la falta de medidas preventivas y acciones legales reales.

Si el general Lee Ballester logra romper el muro que protege a empresarios, parceleros y constructores, liberando al país de la ocupación irracional, le estaría haciendo un gran servicio a la nación y rindiendo tributo a la dominicanidad, lo que no ha hecho funcionario alguno designado en el cargo.

Sin embargo, esa decisión de realizar redadas amparados en la Ley, requiere de un esfuerzo extra, para evitar que inspectores poco honestos sigan incurriendo en el delito de jugar con el Estado, haciendo que se inviertan grandes recursos para las redadas y, al final, nadie se va o regresan de inmediato, haciendo, además, que la población pierda la fe en las ejecutorias del Gobierno por su causa.

Es preciso crear, si ya no existe, un mecanismo de vigilancia interna, de sanción severa, como lo plantea la legislación, a quienes en el cumplimiento de su función incurran en acciones incorrectas a cambio de coimas o por presión superior.
Si la decisión está tomada, hay mucha tela que cortar. Las grandes fincas, parcelas, constructoras, obras viales, ventas callejeras en triciclos, perifoneó contaminante, deliverys, ocupación de los espacios frontales de las tiendas y otros negocios que pagan impuestos, debe servir de base para arrancar con el nuevo programa de redadas supervisadas, como única forma de calmar los temores de la población y el miedo e inseguridad con que se vive ahora.

Ya mis aplausos comenzaron y mi apoyo como el de la mayoría de los ciudadanos conscientes que procuran vivir en paz y que se preserve la dominicanidad, porque parece que estamos jugando, pero ese juego se pone cada vez más pesado y en contra de nuestra supervivencia.

Los soldados de la patria, los hombres y mujeres agradecidos, los que ocupan funciones y se benefician del Estado, deben dar un paso al frente y comenzar a tomar en serio este problema, con hechos, no con palabras, ahora que estamos a tiempo. ¡Dominicanos primero!

Posted in Opiniones, Punto y ComaEtiquetas

Más de opiniones

Más leídas de opiniones

Las Más leídas