Cuando estamos rodeados de personas competentes, trabajadoras, responsables y leales, delegar trabajo, cargas y ciertos procesos es un deleite. Hay gente a quien puedes dejar a tus hijos a ojos cerrados y salir a ese compromiso importante con la certeza de que los encontrarás alimentados y dormidos. Hay trabajos que en las manos correctas se convierten en logro. Así te dice Dios hoy, te llamo a confiar en mí sin dudar, a soltar en mis manos tus sueños y tramos importantes e imposibles del camino, a entrar en el reposo de la fe genuina, esa dimensión donde tus fuerzas entorpecen y tu confianza acelera y bendice cada paso. Creer sabiendo que ahora el avance es mi parte, no es inactividad sino paz activa y efectiva que prepara para un logro divino, preciso y puntual.
