En la agitada turbulencia de la rutina ni notamos cómo muchas veces nuestra salud, finanzas, seguridad personal, reputación, simplemente “penden de un hilo”, ¿qué hilo es ese? Pues no es la telaraña del hombre araña ni la soga de Tarzán, sin duda hay alguien preocupado porque se cumpla tu misión de vida, uno que puede sostenerte en el terreno tambaleante porque te hizo eslabón de una cadena de victorias, aunque ahora mismo estés frustrado y compungido.
Hoy quiero recordarte que “Su brazo no se ha cortado”, es quien te sostiene y no te soltará, sigue siendo tu garantía en todo momento. ¿Te encuentras al borde de abismos y acantilados? Dios tiene absolutamente todo bajo control, incluso tu corazón e impulsos. Si estás tentado a controlar algo, relájate y recuerda quien sostiene tus hilos ahora mismo.
