Con el argumento de que es un Código Penal moderno metieron de contrabando temas que no estaban sobre la mesa y tampoco suficientemente consensuados, lo que ha sido posible porque también por aquello de que es un código del siglo XXI desnaturalizaron la discusión de las eximentes sobre el embarazo, las que si de verdad la pretensión era reflejar esta época moderna debieron estar incluidas porque dejarlas fuera fue señal de atraso. Entre las cosas que los legisladores metieron por debajo de la mesa está el artículo 310 sobre ultraje, en el que se puede amparar un funcionario y sentirse insultado por cualquier crítica pública y hasta en privado, o por un “quítame esta paja”. Con tantos funcionarios ineficientes (y cómicos), nadie se podrá siquiera reírse de sus disparates.
