El tiempo sabe recordarnos que somos dueños de nada, simples administradores temporales, por ello la Biblia nos pide vivir sabiamente, en especial cuando los días son malos… Entendido esto, abraza fuerte como si fuera el último; además, besa con el alma y comparte sin excusas, porque desconoces cuando será tu última reunión familiar. También ten presente que la última discusión no avisa, así que resuélvelo y perdona pronto, y ojo, que el último café tampoco avisa, agenda sin titubeos, si de verdad esa persona te importa… Algo más, aparta el celular, bájale dos a la agenda y disfruta esa sobre mesa, ese momento de empatía especial, porque no te enterarás del último en las notificaciones; finalmente, viaja sin estrés, no conoces si habrá otro, y por favor, sincérate con Dios como si mañana fuera a ser muy tarde.
