Vidas al servicio de la erradicación de la violencia contra la mujer (y IV)

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En este artículo nos enfocamos en la protección a las usuarias y lecciones de vida, dando continuidad a la conversación iniciada con ex abogadas del Ministerio de la Mujer, mujeres que dedicaron décadas de su vida a combatir la violencia contra la mujer.

¿Cuáles cambios consideran que han sido positivos en la manera que el sistema protege a las mujeres?

“Yo destacaría la existencia de las Casas de Acogida, que son relativamente recientes”, responde una de las abogadas. “Hoy día muchas mujeres tienen la opción de ir a una casa de acogida para escapar la violencia machista. Son varias casas y la proyección es que se creen más. Eso es lamentable porque refleja el nivel de violencia, pero representan una necesidad urgente. Existen más lugares donde denunciar, como las Unidades de Atención (de la Procuraduría de la República). Contamos con cámara Gesell, que son unas habitaciones acondicionadas para entrevistar a las víctimas y personas vulnerables que no están en condiciones de declarar en el Tribunal. También está la Línea de Emergencia”.

“Hay muchas cosas que todavía se deben trabajar, pero debemos dejar claro que, en la última década, hemos visto avances importantes,” expresa otra letrada. “Yo mencionaría las Fiscalías Barriales (también de la Procuraduría), que son una novedad importante. Antes de ellas, todos los trámites se conocían en los destacamentos locales. Los casos de abusos sexuales se conocían en la Policía Nacional, y eso era un desastre. Desde ese entonces, se ha mejorado mucho la manera en que se atienden los casos de violencia en el país”.

Si tuvieran que numerar una prioridad para las usuarias, ¿Cuál sería? “Yo diría que proporcionarles seguridad a todas las mujeres que se presenten en la Fiscalía o en los Tribunales,” comenta una de ellas. “Muchas veces, tienen que ir las abogadas con las mujeres a la Fiscalía para que las tomen en serio y eso no debería de ser. Hay que garantizar que toda persona, y específicamente que toda mujer de violencia, pueda presentarse a poner una denuncia, y sea tratada con respeto y dignidad, sin necesitar una abogada al lado para que se le garanticen sus derechos y se le proporcione la documentación necesaria y el mejor tratamiento a su caso”.

“Exacto,” comenta otra profesional. “Las abogadas están para representarte y defender tus derechos en los Tribunales, aunque la realidad es que nunca habrá suficientes abogadas para cada una de las mujeres que necesitan apoyo, razón por la cual es urgente que el sistema deba funcionar mejor. A veces las mujeres te lo dicen: “cuando yo fui con usted, la fiscal me trato diferente”, pero no debería de ser así. Al usuario hay que tratarlo con respeto y dignidad siempre, no solo porque ande con una representante de una institución pública al lado”.

Por último, a lo largo de sus carreras, cada una de ustedes ha defendido cientos de mujeres víctimas de violencia machista. ¿Que han aprendido de ellas y de esa realidad? “Algo que a mí siempre me ha llamado mucho la atención, es su capacidad de volver a creen en las personas,” explica una de las abogadas.
“Hay cosas que le pasan a muchas mujeres que a cualquiera le hacen perder la fe. Pero ellas tienen esa capacidad de volver a empezar, de echar hacia adelante, de volver a creer y volver a querer formar una familia. Esa perseverancia es digna de admirar”.

Otra de las hoy abogadas canceladas expresa: “He aprendido sobre las cosas que les pasan a las mujeres, por ser mujeres. No es que tú sales del Ministerio siendo automáticamente feminista, pero trabajando los casos de las mujeres, te das cuenta de patrones y conductas que no son aislados. Eso yo aprendí con las usuarias. Que la realidad de la vida de muchas mujeres de nuestro país es demasiado dura, pero ellas en carne propia demuestran que se puede echar para adelante. Y con dignidad”.

“Hay que admirar la valentía de las mujeres que ponen esas denuncias. Muchas veces ellas se sacrifican mucho, por sus hijos, o se mantienen aguantando ese ciclo de violencia para proteger a su familia, pero lo importante es que un día, ellas ponen ese ‘ya basta’ y deciden salir de ese ciclo,” expresa otra letrada. “No es fácil tu batallar por tu vida dentro de una relación y después salir a batallar dentro de los tribunales, pero ellas lo hacen. Esa determinación es algo que las guía, y a ti como su abogada, eso te marca”.

Muchas gracias a estas entrevistadas y a las demás profesionales que, de una manera u otra, todos los días defienden los derechos de las mujeres y niñas de nuestro país a una vida sin violencia.

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