Hoy 25 de julio Santiago celebra su santo patrón, y aunque de las fiestas sepultaron tradiciones como el “palo ensebao”, la corrida en saco y otros floridos juegos populares, la conmemoración se presta para rememorar expresiones típicas de la campiña cibaeña que conservan hasta los que ahora son “campitaleños”, que siguen llamando limoncillo a lo que en el Distrito es quenepa y jobo lo que en Santiago es ciruela. Sobre palabras en desuso o que han perdido significado, vale retomar un escrito de Román Franco Fondeur en el que hace el siguiente recuento: Túnico (vestido de mujer); remúa (muda, ropa); calzapollo (zapato rústico); jumiadora (lámpara de gas); pantaleta (luego blumen, hoy pantie). La evocación lleva hasta el “buche de perico”, plato criollísimo de arroz y granos de maíz.
