La fiscal del Distrito Nacional acuñó el término “industria del descrédito”, alarmada por la “creciente ola de difamación pública y presuntos chantajes mediáticos”. Es cierto, lo soez y las maledicencias nos retrotraen a tiempos del Foro Público trujillista, que con su método infamante de insidias condenaba a partir del rumor público. La “industria del descrédito” a nivel de redes y medios de comunicación se presenta peor que cuando Trujillo, porque mayormente los vituperios del Foro Público se hacían desde el anonimato y actualmente los rastreros y rastreras, sin el menor rubor ni pudor, despotrican abiertamente a diestra y siniestra. Merece encomio y es un ejemplo la valiente actitud de Faride y demás que dan el frente a la ruindad de los que pretenden que su paredón moral se asuma como normal.
