La espada es de Luperón

Esta vez el gobierno no se “robó” para sí los actos por el aniversario de la Restauración de la República como solía hacerlo. Se recordará esos grandes actos, con discursos de rendición de cuentas, orquestas por pipá y fuegos artificiales que gozaban principalmente jóvenes que solo conocen de Luperón porque una popular avenida de la capital lleva su nombre. Qué bien que ahora no despojaran a Luperón de su espada ni tampoco estuvieran en el anonimato los nombres de los héroes de esa gran gesta. Hubo simbólicos actos en Santiago y en Capotillo, y la Comisión de Efemérides Patrias hizo su trabajo sin competidores. Ojalá que la Restauración se recuerde siempre en su día, no solo cuando se instala un nuevo presidente y cuando ese mismo gobierno cumple años.

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