El Nobel de la Paz se esperaba en Grande Ligas pero fue a parar a las menores, con un Donald Trump que se quedó oliendo donde guisan, y que paradójicamente es el que puede decidir la paz o la guerra en Venezuela. No es la primera vez que esta premiación provoca revuelo, pero sin discutir que Trump haya acabado o no siete guerras, solo el propósito de su reunión con Putin en Alaska y lo de Gaza, bastaba y sobraba. Dice la Casa Blanca que fue una decisión política y no está descaminada. Incluso, de antemano hay tejemaneje para el Premio, como ilustra que el puesto de bolsa de apuestas Polymarket, que no la tenía entre las favoritas, horas antes recibió más de un millón de dólares a ganadora.
