La narcopolítica denunciada y bajo el ojo público

La delincuencia organizada, al menos en nuestro país, siempre se movió entre actores públicos -políticos, empresarios, sistema judicial y autoridades policiales o castrenses-; pero jamás como hoy había logrado acceder a los poderes públicos per se. Es decir, que el bajo mundo siempre se valió de esos entes o actores públicos para lograr impunidad o complicidad y evadir la justicia.

Y hablando de una variable de delincuencia organizada: la narcopolítica que ya no solo financia campañas políticas, como sucedió en 2020 y 2024, sino que logró filtrar los partido políticos, concretamente al partido de gobierno actual, y ser, algunos de sus personeros, electos a los poderes públicos. Por ello, hoy tenemos congresistas, alcaldes y funcionarios (algunos ya extraditados y purgando condena en los Estados Unidos) enquistados en el poder y con patente de corso para hacer y deshacer…

El daño que se le ha hecho al país y la institucionalidad democrática en estos últimos cinco años no tiene precedente histórico; y aunque suene temeraria y riesgosa la denuncia que acaba de hacer el partido Generación de Servidores -presidido por el Sr. Carlos Peña que solicita a la JCE el despojo de la personería jurídica del PRM “por no ser un partido sino un cartel”- y que coherentemente, aunque no vía la JCE y organismos internacionales, ha venido reafirmando el PLD ante el auge y presencia de la narcopolítica en los poderes públicos, pronunciamientos que la sociedad, la oposición y la prensa libre y responsable del país están obligados a no callar -reseñar-; y más que eso, a indagar, a profundidad, lo que el actual gobierno no puede negar, pues de las filas de su partido es que han salido y han sido propuestos esos actores de la delincuencia organizada para asaltar los poderes públicos.

Y eso merece un repudio público, y más que eso una movilización ciudadana capaz de pedir y demandar, en las calles, la expulsión de esos actores de la delincuencia organizada en los poderes públicos, porque no es posible que la narcopolítica termine dominando todos los ámbitos públicos de la vida pública y la frágil o débil institucionalidad democrática del país colapse y, de hecho, devengamos en un narcoestado si no es que ya -como subterránea o gráficamente sucede en México, Venezuela, y en menor medida en las dinastías-dictaduras -políticas-corruptas- que impera en Nicaragua y Cuba-.

Hagámoslo ahora antes de que sea demasiado tarde y desalojemos a ese partido -el PRM- y su gobierno del poder de cara al 2028. Pero para ello es necesario que la oposición, en la diversidad, se alinee y articule,como hemos propuesto, un bloque o coalición de oposición política para enfrentar lo que está por encima de proyectos presidenciales, egocentrismo o el querer llegar al poder por persecución histórica; o peor, bajo el embrujo histórico-político de un Santana, Báez, Heureaux, Trujillo o Balaguer…..( porque de que tenemos “escuela política” y alumnado de estos engendros, los tenemos…).

Entonces, re-editemos o desempolvemos la “Marcha Verde” -aunque ahora sin Juan Bolívar Díaz, Andrés L. Mateo o el otrora PRM a la sazón opositor y una retahíla de “hacedores de opinión pública” que han desaparecido o jubilado como por arte de magia cuasi cómplice- u otra similar y echemos del poder, vía elecciones o referéndum hasta donde la Constitución lo consigne, la degradación o amenaza más aviesa y letal a nuestra democracia y preservación de nuestras instituciones que bien o mal venían funcionando y que hay que rescatar so pena de perder el país. ¡Hagámoslo ya! !¡Hagamos esa cruzada por el país!

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