¡Una bonita oralidad!

«…El niño no la adquiere de forma espontánea en sus primeros años de vida, sino como fruto de un proceso posterior de instrucción específica. Todas las personas que no sufren discapacidades para el lenguaje pueden hablar; sin embargo, solo llegan a leer y a escribir quienes han superado un proceso de alfabetización». Este es un fragmento de un escrito de la Real Academia de la Lengua titulado «De la oralidad a la escritura», que comparto para introducir el tema que abordamos en la entrega de hoy de «Periodismo y Gramática».

El tema en cuestión, lo tratamos por un audiovisual que se hizo viral en las redes sociales, el cual mostraba a una española criticando a una dominicana por el mal uso que esta daba al español. El contexto se desarrolló en un «reality show» de ese país de la Unión Europea.

No quiero citar nombres, no es lo importante en este caso, ni tampoco hacer referencias específicas al espacio en donde se produjo la escena que generó que la audiencia se dividiera en dos grupos: uno que aplaudió a la española que criticaba a la criolla por su atropellada oralidad y el otro que defendía a la chica dominicana al decir que la forma de corregirla no fue la apropiada.

Quien no elogie a los hispanohablantes que tienen una buena oralidad, podrían tener algunos complejos, pero debemos abrazar no solo el escribir bien aplicando las normas, sino también el hablar correctamente, porque eso dice mucho de nosotros mismos.

Hablar bonito no se consigue de la noche a la mañana, se construye desde el hogar y luego en las aulas. Se cultiva con buenos hábitos: el de la lectura, el de respetarnos a nosotros mismos optando siempre por elegir retos que nos muevan a ser mejores; el de reunirnos con quienes sumen, sí… con quienes nos aporten y nos ayuden a ser mejores personas en términos humanos y profesionales.

Esos buenos hábitos empiezan con papá y mamá; empiezan con el entorno del ser que se va desarrollando y los impulsos que reciba este de tener ambiciones e intenciones de crecer en aprendizajes.

¿Cómo cierro esta parte? El mensaje, sin duda alguna, es entender tres cosas: 1) la mejor inversión es garantizar una buena educación; 2) entender que no muchos tienen las mismas oportunidades y tratar de edificar con respeto a quien tenga carencias orales y de escritura; y 3) no solo concentrarnos en invertir en el físico, que al final se deteriora, sino tener claro que el intelecto permanece y merece la pena alimentarlo bien.
¡Gracias por leerme!

Posted in OpinionesEtiquetas

Más de opiniones

Más leídas de opiniones

Las Más leídas